miércoles, 12 de septiembre de 2007

Traición

Yo no te doy la mano, yo te doy el brazo.
Por eso la traición duele tanto. Porque te arrancan un brazo.
Y duele hacerlo crecer de nuevo.
Por eso te necesito aca. Para que me ayudes a cicatrizar.
Porque la traición duele tanto. Porque te arrancan un brazo. De un tirón. Sin anestesia.
Te lo sacan. Y adelante tuyo lo tiran. Lejos. Muy lejos.
"Corré y buscalo" te gritan. Y vos corrés y corrés, pero nunca llegás a alcanzarlo.
Corrés hasta que decís basta. Tus piernas se te van a caer de tanto correr.
Y ya alguien te encontró, se sentó con vos, te acarició una vez y te dijo que todo iba a estar bien.
Por eso dejás de correr.
Porque apareció ese alguien.
Rara vez ese alguien es la persona que te arranca el brazo. Pero cuando es, tu brazo crece con la suavidad de la seda.
Aunque con la misma fragilidad.
Pero a uno no le importa. Tiene sus dos brazos de nuevo.
Por eso la traición duele tanto. Porque te arrancan un brazo.

[30.08.06]

No hay comentarios: